Punta del Hidalgo y sus leyendas.

Actualizado: sep 16

Sobre el municipio de La Laguna, principalmente sobre su capital, circulan varias leyendas y curiosidades que hacen que aumente la magia de este destino.


Muchas leyendas pertenecen al imaginario colectivo y eran contadas por adultos a sus pequeños para evitar que se perdieran. La mayoría de estas historias son reales, aunque sucedieron hace siglos.


La apasionada y trágica leyenda del Roque de los Dos Hermanos


Al final del camino que va desde el caserío de Chinamada hacia la Punta del Hidalgo, se encuentra un enorme roque partido por la mitad.


Recibe el nombre de Roque de los Dos Hermanos debido a que, tal y como cuenta la triste leyenda, dos hermanos guanches que se amaban en secreto se arrojaron desde el mismo al agua debido a la imposibilidad de su amor.


Cuenta la leyenda que debido a la tristeza de lo allí vivido, el roque se partió en dos, dejando así un recuerdo imborrable de una relación que acabó de forma dramática.


“Se encontraban como cada día, en la playa de Troche. Era el único lugar donde podían conocerse sin que nada ni nadie pudiese molestarlos. Se miraban, se hablaban con los ojos. Era tan puro aquel amor que se alimentaba de palabras y caricias. Se contaban historias de sus vidas, de cuando eran niños. Una tarde de verano se empezaron a sentir más atraídos que nunca. Sus cuerpos, calientes por el sol y húmedos por el agua salada, se unieron en un beso largo, cálido y cargado de amor y deseo. Se tocaron, se sintieron, nunca se habían atrevido a ir más allá de las caricias. Aquella tarde fue diferente. Sus cuerpos estaban tan unidos que parecían sólo uno. No se sabía dónde empezaba ella y dónde acababa él. Hicieron el amor, se quisieron, se amaron sobre la arena mojada. Terminaron abrazados en silencio, disfrutando de la soledad del lugar. Y fue entonces cuando se contaron una vieja historia que los hizo llorar y desear con todas sus fuerzas no haberse conocido jamás.


Aquella historia cuenta que dos niños, cuando eran pequeños, se quedaron huérfanos, y las familias encargadas de su cuidado le contaron a cada uno que tenía a otro hermano, y que si algún día se encontraban, sabrían de su parentesco uniendo las dos mitades de un pañuelo. Los enamorados, al comprobar que sus pañuelos coincidían, desgarradamente se miraron y se cogieron de las manos. Sintieron tanto sufrimiento que subieron llorando a lo alto del risco y abrazados se lanzaron al vacío, al mar furioso que los esperaba ansiosamente. En ese momento se nubló el cielo y la montaña se dividió en dos. Desde entonces, desde ese día, aquel lugar es conocido como Risco de Los Dos Hermanos de La Punta del Hidalgo, que todavía hoy mantienen viva la leyenda de los amantes, que siendo hermanos, decidieron morir juntos antes que vivir separados. (Esther Medina)

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